Muchas personas atraviesan diariamente las calles de las ciudades.

Calles infestadas de personas que caminan de un lado para otro con un afán preocupante, o de desdichados habitantes de la calle que buscan pesadamente una forma de ganarse el dia, y que transitan sin prisa por éste, su hogar.
Pero hay otros habitantes de la calle que probablemente puedan contarnos más historias de la ciudad de la que cualquier otro podria.
Los perros son esos seres que, despreocupata y grácilmente recorren las intrincadas calles de mi ciudad, Bogotá.
Con este proyecto busco contar la historia diaria de Bogotá vista desde los ojos despreocupados de un perro callejero, un vago.